GESTION FORESTAL
Los BOSQUES AMAZÓNICOS son uno de los mayores productores de recursos naturales renovables del planeta. La Gestión (o Manejo) Forestal Sostenible, ayuda a preservar el bosque en la medida que reduce la presión de deforestación, utiliza los recursos naturales de forma correcta, busca su renovación y permanencia y permite el desarrollo. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), afirma que el Desarrollo Sostenible, es aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas propias.
La Gestión Forestal Sostenible consiste en un sistema de técnicas para extraer la cantidad de árboles de un determinado tamaño, sin dañar los de tamaños inferiores, de modo que al final del ciclo de manejo el bosque tenga la misma masa forestal que al inicio. Se comienza por hacer un inventario exhaustivo donde se censan todos los árboles maderables. Seleccionamos unas 100 especies, de las cuales 50 son comerciales y otras 50 para promocionar su uso, con DAP por encima de 10cm. Después se proyecta su ubicación en los planos de trabajo donde se puede definir hasta la dirección de caída de los árboles a talar para no dañar los árboles remanentes.
Se proyecta la Gestión Forestal Sostenible, manteniendo una superficie del 20% al 50% como área de conservación permanente. Luego se divide el área a gestionar en 6 unidades de manejo (UMF) y cada UMF en 5 UPA (unidad de producción anual). Cada UPA es dividida en polígonos de 1.000hectáreas (2.000x5.000m) y a su vez subdividida en UT (unidad de trabajo) o parcelas de 10hectáreas (250x400m). Las parcelas son marcadas en 8 franjas desde las que se traza la red de accesos terciarios, para la extracción de los árboles seleccionados, con un mínimo de impacto medioambiental.
La Gestión Forestal Sostenible permite extraer unos 40m3/ha de maderas (según los parámetros CRF, capacidad de regeneración forestal, deducible del inventario forestal), 4-8 árboles, que al ser de entre 100 especies no se produce presión sobre las especies más comerciales. De este modo se garantiza un equilibrio ecológico para que los árboles remanentes regeneren la masa forestal extraída y, a los 30 años, comenzar el segundo ciclo.